IronMan Lanzarote 2016

A las 3:45 suena el despertador, había logrado dormir a ratos pero me sentía bastante fresco y relajado, con un poco de sueño, pero nada que un café doble no arreglara.

Desayuno bien. Se que será un día duro pero no por ello debo comer más de la cuenta o hacer experimentos de última hora. Tras los últimos preparativos en la habitación subo al autocar que Sands Beach ponía a disposición de sus huéspedes para dirigirnos a Puerto del Carmen. En el autocar se percibe una concentración/tensión brutal entre todos los triatletas… ¡adoro esa sensación! Trato de relajarme escuchando música y visualizo la carrera como ya había hecho cientos de veces durante las últimas semanas…Llegamos con tiempo a boxes así que tras finiquitar todos los preparativos me pongo a calentar. 15’ muy suaves de carrera a pie para activar el cuerpo, y ya una vez con mi neopreno XTERRA Vendetta enfundado aprovecho para hacer un poco de movilidad articular de brazos y algo de fuerza con las gomas. Luego 15’ más de calentamiento en el mar para ver como estaba de temperatura, corrientes, ubicación boyas… y directo para el “matadero”.

Me encantan las salidas multitudinarias y siempre las defenderé. Forma parte de nuestro deporte y es por ello que la forma de nado de un triatleta es distinta a la de un nadador convencional entre otras cosas por este tipo de salidas.

Suena la bocina y salgo fuerte, muy fuerte. Teníamos a todos los PROS a escasos 10m y al entrar en el agua ya nos juntamos un gran grupo entre PROS y GGEE. Hasta la primera boya situada a 200m aproximadamente es un combate de lucha libre total. Sigo tirando fuerte, consciente que una vez pasásemos esa primera boya a la cosa se iría relajando y podría empezar a meter un ritmo constante y a pies de algún buen nadador con un poco de suerte.

Seguí recibiendo golpes, no de forma tan continua ni agresiva, pero de vez en cuando me llevaba alguna manotazo que otro ,pero sabía que iba bien posicionado por lo que no quería soltar ese grupito.

A finales de la primera vuelta decido subir un punto el ritmo y liderar yo el grupo. Me notaba cómodo y quería tratar de enlazar con otro grupo que veía un poco por delante. Termino la primera vuelta de 1900m en 28’ y pico y veo que la cosa funciona.

La segunda vuelta ya nado muy solo. Parece que se ha levantado un poco de mar de fondo y dificulta un poco más el llevar un ritmo alto. Empiezo a notar alguna que otra molestia en mi espalda pero no le doy mayor importancia y sigo tirando sabiendo que estaba arañando un tiempo muy valioso debido a mi condición de nadador mediocre.

Termino los 3800m en 57’25’’. Ver estos números en mi TOMTOM Runner2 me dan un plus de moral brutal y me dirijo a buscar mi bolsa de transición muy rápido. Una vez me quito el neopreno, me dispongo a ponerme el casco, pero resulta que mi visor se ha desenganchado del casco… alguien le habrá dado un golpe en la t1 porque nunca antes me había pasado… empiezan los nervios, los voluntarios que me estaban poniendo crema saben que no pueden ayudarme y se quedan contemplando mientras yo me vuelvo loco por montar el visor… finalmente lo consigo (perdí menos tiempo que Frodeno con el percance) y salgo pitando en busca mi CEEPO VIPER.

De momento había ganado el primer asalto. La natación era mía, pero el día solo acababa de empezar.

Subo a la bici y tras dar las primeras pedaladas compruebo que mi medidor de potencia no funciona… No me lo podría creer, hace año y medio que lo tengo y a pesar de algún que otro problemilla que me había dado, nunca antes me había dejado tirado en carrera. Tocaría tirar de experiencia y sensaciones algo que me encanta. Los que me conocéis bien sabéis cómo me gusta competir escuchando el cuerpo, pero después de tantos meses siguiendo unos numeritos… ¿sería capaz de buscar un ritmo ideal de carrera?

Siempre trato de sacar aspectos positivos de todo y en Niza, sufrí un percance parecido cuando mi gps salió volando descendiendo el Col de l’Ecre y aún así, hice una muy buena carrera logrando el tan anhelado slot a Kona.

Uno vez me olvido de los vatios, me concentro en mantener un ritmo alegre sostenido sin grandes achuchones para no cargar las piernas más de la cuenta. Voy muy fácil los primeros km’s y voy atrapando a gente sin demasiada oposición, tras llegar a El Golfo empiezo a dar caza a gente que nada mucho mejor que yo y empiezo a ser consciente que estoy más o menos bien ubicado en carrera.

Cada vez que venían subidas mi cuerpo me pedía apretar pero era consciente que eso me serviría de poco pues desgastaría demasiado y sin recompensa pues en las bajadas rodadoras la gran mayoría me daría caza por eso de los vatios máximos, la potencia, el peso… así que a lo mío que era hacer una bici digna pero que me permitiera bajar a correr muy fresco pues tenía entre ceja y ceja darlo todo en la maratón.

Subiendo Famara empiezan los percances que como siempre digo, siempre están allí. Un Ironman es una burrada de horas por lo que no puedes evitar que sucedan cosas pero si puedes gestionarlas de la mejor manera posible. Lo dicho, subiendo Famara me decido a cargar el plato grande una vez superado el tramo más duro y la cadena se queda trabada… no me lo podría creer, estaba rodando con 2 compañeros de mi grupo de edad y no quería quedarme descolgado en ese momento. Intento solucionarlo en movimiento pero parece que tendré que poner pie en el suelo… de repente, tras hacer la última intentona a la desesperada consigo que la cadena vuelva a la normalidad y tras hacer un calentón que no estaba previsto contacto de nuevo con mis dos compañeros de viaje… creo que coincidimos en casi todo el recorrido.

IMG_3067

Llegando a Famara – foto de Ángel Sevillano

Llegamos a los miradores, los temidos miradores. Para mi sin duda es más dura la subida a Haría que a Mirador del Río. En Haría debido al fuerte viento de cara me veo obligado a subir muy atrancado pues no tengo más desarrollo y aquí si que sufro más de la cuenta… por suerte no son muchos metros. Tras el descenso técnico de Haría llega la rampa más dura de todas, la de Guinate. ¡Cómo se pega el asfalto allí! Coronamos Mirador del Río unas 6 unidades y ahora si que empieza lo bueno. Llevaba tiempo concienciado de que debía guardar hasta coronar Mirado del Río para luego estar fresco y afrontas los 60km finales.

Sin comerlo ni beberlo, se enciendo mi potenciómetro… a buenas horas pienso… pero ¿sería una señal? Yo creo que no, pero me ayudó para no cebarme demasiado en el tramo favorable con viento de culo en el que se iba muy rápido. Voy muy cómodo acoplado. He trabajado bien la posición y el material me ayuda mucho. Al no ser un casco de cola larga el CATLIKE RAPID TRI te permite ir algo más relajado de cervicales pero sin perder a penas aerodinámica. Todo marcha según lo previsto y ahora sí que empieza a ser momento de hacer las cuentas de la lechera que tanto nos gustan…

Bajar de 5h35’ era el objetivo mínimo, es decir. Más lento de eso no me hubiese dejado muy buen sabor de boca pero parecía que podría cumplir con mis cálculos así que ahora, ya nutriéndome aún más, sigo pedaleando decidido hasta llegar a Puerto del Carmen. Mención a parte merecen los 2km de Nazaret… Nunca he corrido por pavés, más allá de hacer la gracia por algún casco antiguo… pero no puedo imaginarme el sufrimiento que debe ser correr una de las famosas clásicas de primavera… Acabé destrozado físicamente y sobretodo, desquiciado a nivel mental aunque solo fueron unos 10’ como mucho. Lógicamente en ese horrible tramo rompí la bolsa con los recambios por si pinchaba y es que algo malo te tiene que pasar pedaleando por allí.

IMG_2992

#KAMATE, KA ORA (frase que repetí durante horas en mi cabeza)

Ahora ya casi está hecho, el calor empieza a hacer mella y eso que durante la mañana se había comportado bastante bien pero parece que se está preparando para pegar fuerte en la carrera a pie. Descenso de Conil que me encanta y ya enfilo el paseo de Puerto del Carmen dirección a Boxes. Al final termino los 180km de bici en 5h33’… (por poco dentro de lo previsto pero estamos dentro). No acababa de estar satisfecho con mi parcial de bici (sigo sin estarlo) aunque no tenía tiempo para pensar en ello así que tras hacer una t2 sin prisas y calzarme mis New Balance 1500 V2 empiezo a correr y presiento que la cosa va a funcionar.

De momento el día iba de cara: Natación muy buena, bici salvada dentro de los pronósticos y faltaba la tercera parte, la más dura de todas pero la que más me gusta: la maratón.

Mi salto de calidad a pie era toda una realidad y eso me hacía ser ambicioso. Sabía que mi posición final y mi objetivo pasaban por correr una buena maratón y desde el minuto uno me puse manos a la obra para que así fuera.

Me transformé en una especie de cíborg que solo se centraba en mantener el ritmo deseado (4’10/km – 4’15/km), comer, beber, y mirar al frente, nada más…

Pasaban los kilómetros y mi ritmo no decaía. Esa era la mejor de las noticias. En el punto de giro de la primera vuelta (la más larga de todas) compruebo que ya he ganado muchas posiciones y recortado tiempo con lo que eso me da más moral pues ¡ahora toca correr con viento de culo! El calor estaba muy presente. Todo un acierto escoger el nuevo modelo de mono aero de Bunch Sports para protegerme al máximo del sol y ganar en comodidad para correr y aerodinámica sobre la bici.

Me había bajado a correr el 62 de la general según me cantaron mi padres. En el km21 ya iba el 40 y seguía recortando. Las piernas no fallaban, el cansancio estaba presente en todo momento, pero mi concentración y fuerza mental estaban muy por encima de mis dolores en ese día. Primera media maratón en 1h28’… no estaba nada mal, pero quedaban otros 21km y esos eran los realmente complicados. Estuve bailando por encima de la cuerda floja durante muchos kilómetros, sé que arriesgué en algunos momentos más de la cuenta pero es que soy de sangre caliente corriendo. Corrí con hambre casi todo el rato pero me sentía fuerte, me sentía bien, así que me limitaba a beber bien, tomar mis geles de 32GI, coger algún trocito pequeño de plátano y como no, beber un bidón de bebida recuperadora de 32GI que fue mano de santo.

La remontada seguía, aunque con los doblados era cada vez más difícil ubicarse en carrera pero yo seguía a lo mío, “robotizado”, centrando todas mis fuerzas en mantener el ritmo (que cada vez costaba más). Estaba disfrutando como un niño, me sentía muy feliz y afortunado de poder correr como lo estaba haciendo (había trabajado muy duro durante todo el invierno y parece ser que estaba recogiendo los frutos). Últimos 5km para llegar a meta. No tengo ni idea de cómo voy posicionado ni en la general ni en mi grupo de edad, pero ahora eso ya me daba igual. Estaba hacienda lo que era para mi una maratón de altísimo nivel y quería saborear eso. Trato de meter una marcha más para terminar la carrera a lo grande, para darme un autohomenaje pero cuesta, cuesta mucho. Aun así no desfallezco y tras arrasar con todo en los 3 últimos avituallamientos y ganar alguna posición más llego a los ansiados 200m finales tras culminar la enésima de las subidas que tiene esta maratón.

Ya está hecho, voy a bajar de las 3h a pie. Era muy feliz por ello, sabía que lo tenia en las piernas, pero quienes habéis corrido una carrera de este tipo entenderéis lo difícil que es plasmarlo.

Cuando ya parecía que estaba todo el pescado vendido, me percato que delante mío tengo a tiro a otro competidor más. No sé quien es ni me importa, solo quería medirme con él, me sentía fuerte en ese momento y tenía esa agradable sensación de euforia de poder con todo… Así que sin dudar, termino la maratón del Ironman Lanzarote en 2h 58’ 15’’ y entrando al sprint. Haciendo un sprint de 100m que fue el momento en el que llevé el pulso más alto en todo el día…

Fue un sprint en vano, pues no pude adelantarlo, me queda a menos de un segundo de lograrlo, pero la sensación de llegar así a meta y ver como terminamos de forma tan distinta me dio una sensación de victoria que me supo a gloria.

Pues bien, mi décimo Ironman ya era historia. Mi segundo Lanzarote ya era historia. Tras mi tropiezo en Lanzarote 2012, creo que estoy en paz con esta isla y conmigo mismo.

Terminé el 29º de la general, con un tiempo total de 9h37’31’’ y el 3º de mi grupo de edad.

IMG_3013

Con el gran Javi García. Nos vemos en Kona. Foto de TriatlonChannel

Con este resultado vuelvo a Kona. Por lo que la satisfacción es doble. En Vichy me quedé a las puertas pero sabía que lo tenía y seguí entrenando duro, no me relajé y creí en mi mismo, siempre lo he hecho.

Tras la carrera tocaba dejar la bici en manos de Alex de TriTransportBike, que mima todas nuestras bicis como si fueran suyas para llevarla lo más rápido posible a nuestras casas… impagable el servicio impecable que ofrece. Recomendado 100%.

Y el domingo a disfrutar un poco de los premios recibidos y darse algún que otro homenaje culinario que creo nos lo merecíamos todos.

Me espera un verano movido parece… pero, ¿acaso no es lo que quería?

IMG_3070

A+V= V+A (va per tu!)

#MAHALO #KAMATEKAORA #ROADTOKONA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Anuncios

3 comentarios en “IronMan Lanzarote 2016

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s